jueves, 23 de septiembre de 2010

Cumple un siglo la zona arqueológica de Teotihuacan

Milenio : : 11 de septiembre del 2010 : :

Ciudad de México.- Hace 100 años, en medio de gran pompa y ante una comitiva internacional, el presidente de México Porfirio Díaz inauguró la zona arqueológica de Teotihuacan, como parte de las celebraciones por el centenario de la independencia mexicana.

El 13 de septiembre de 1910 unos 200 invitados, entre ellos políticos, científicos, diplomáticos y miembros de la alta sociedad de la época, fueron testigos de la apertura del primer sitio arqueológico en toda América, famoso por sus pirámides del sol y la luna.

Un siglo después los vestigios de esta urbe, una de las más influyentes y pobladas de Mesoamérica, son los más visitados de México y sólo son superados a nivel mundial por las pirámides de Egipto.

Su centenario será festejado con un coloquio, muestras y recorridos que permitirán ver los últimos hallazgos y avances en torno a este enigmático sitio, capital de la cultura teotihuacana (150 a.C- 650 d.C.) y ubicado 45 kilómetros al noroeste de Ciudad de México.

"Teotihuacan es el mejor caso arqueológico de México y uno de los más relevantes del orbe porque permite conocer y entender la planificación urbana, el desarrollo de las sociedades o el intercambio comercial a nivel mundial", dijo a DPA Sergio Gómez, investigador de esa zona arqueológica.

Los aztecas la encontraron abandonada en el siglo XIV. Maravillados por su monumentalidad la llamaron Teotihuacan, "ciudad de dioses" en náhuatl.

El tiempo la cubrió de maleza, como a los cerros. Sobrevivió al olvido por las crónicas indígenas. En 1987 la UNESCO la declaró Patrimonio de la Humanidad.

Su leyenda llevó a científicos de diversas nacionalidades y épocas a explorarla, como el alemán Alexander von Humboldt o el francés León Meheden, el primero en excavarla de manera exhaustiva en 1875.

En 1675 "Carlos de Sigüenza y Góngora cavó un túnel en la Pirámide de la Luna para comprobar que no eran montes", contó Claudia Guerrero, arqueóloga e historiadora.

La "ciudad de los dioses" fue una urbe multiétnica con relaciones comerciales con otros pueblos mesoamericanos. En su apogeo (200-500 d.C.) congregó a unos 200.000 habitantes en 23 kilómetros de extensión.

Hoy en día el área estudiada y recuperada apenas representa el cinco por ciento de su territorio, cubierto esencialmente por poblaciones rurales. No obstante, es la zona arqueológica más explorada de México.

Durante su inauguración sólo era visible la Pirámide del Sol y el museo de sitio, creado para el magno evento con el que Porfirio Díaz pretendía mostrar la grandeza "arrebatada por los españoles".

Aunque en 1885 comenzó a ser explorado formalmente, fue sólo en 1905 cuando el arqueólogo Leopoldo Batres recibió la orden de acondicionar la zona en el marco del 17 Congreso Nacional de Americanistas que se celebró en 1910.

"El gobierno mexicano invitó a los congresistas a visitar las zonas arqueológicas de Xochicalco (estado de México) y Mitla (Oaxaca), donde también hubo trabajos, pero sobre todo a Teotihuacan con motivo del centenario de la Independencia", explicó Guerrero, investigadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

El último hallazgo ha sido un túnel de 1.800 años de antigüedad y 110 metros de largo a los pies del Templo de la Serpiente Emplumada.

Esta oquedad pudo ser considerada como la entrada al inframundo o el sitio donde reposarían los restos de los gobernantes teotihuacanos.

Según Gómez, director del proyecto Tlalocan que estudia el túnel, otro enigma teotihuacano es la falta de una cancha de juego de pelota, vinculada con el pensamiento religioso y la creación del universo.

"Todas las ciudades prehispánicas de México tienen una cancha. En Teotihuacan no se ha localizado esta estructura de gran importancia para la cosmovisión indígena", planteó el investigador del INAH.

En tanto, el 23 de septiembre abrirá la muestra "Museo de Sitio, 100 años de historia" para exhibir 32 fotos que narrarán la historia del sitio arqueológico.

Ese mismo día iniciará un ciclo de conferencias que durará hasta octubre, impartidas por expertos sobre cultura teotihuacana, quienes ofrecerán recorridos por la que fue la sede de su imperio.

En Teotihuacan aparecen los primeros rasgos de Tlaloc. Así que para mostrar la importancia del dios de la lluvia de todos los pueblos prehispánicos en mayo de 2011 será inaugurada la muestra "Tras las huellas de Tlaloc".


Teotihuacan

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Asocian sitios arqueológicos de Querétaro con Tajín



Boletín INAH : : 6 septiembre 2010

Cuando los arqueólogos exploraron el Edificio 3 del Juego de Pelota III, en el sitio prehispánico de Ranas, en la Sierra Gorda de Querétaro, era tal el derrumbe de piedra que nunca se imaginaron encontrar debajo de esos escombros una maravilla esculpida: un friso grabado con elementos semejantes a los que hay en la Zona Arqueológica de El Tajín, en Veracruz.

Estudios recientes de varias de las piezas de dicho friso, han permitido determinar algunos patrones estéticos y religiosos hasta ahora desconocidos en la arquitectura de esta antigua ciudad la cultura serrana, que se asentó en lo que hoy es Querétaro.

“En los personajes grabados en las piezas del friso de Ranas, como ocurre con el Panel 6 del Tablero de El Tajín, se observa que la figura humana está tratada de manera esquemática, sencilla, plasmada con una línea muy suave y redondeada; este mismo tratamiento lo tenemos en los grabados que aparecen en las piezas del friso localizado en la Zona Arqueológica de Ranas”.

Así lo explicó la arqueóloga Margarita Velasco Mireles, investigadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), durante su reciente participación en el V Coloquio de Arqueología, “Simbología y Religión en el México Antiguo”, desarrollado en el Museo del Templo Mayor.

“El estudio de las piezas que conforman el friso de Querétaro determina una nueva visión del manejo de conceptos, patrones estéticos y religiosos que se desconocían en la cultura serrana, en tanto que se trata de ciudades de construcciones monumentales y de líneas sobrias, con pocos elementos decorativos e iconográficos que permitan establecer características estéticas particulares”.

La arqueóloga detalló que tanto los sitios de Ranas como Toluquilla, son dos de las ciudades prehispánicas más importantes de la antigua cultura serrana, con una arquitectura de imponentes dimensiones y perfectamente adaptada a las condiciones topográficas de una región montañosa como es la Sierra Gorda.

La gente que las habitó se dedicó además de la agricultura a la minería, especialmente a la explotación de “cinabrio”, pigmento de color rojo derivado del mercurio, que tuvo gran demanda entre los pueblos prehispánicos, señala la arqueóloga. “El trabajo en las minas era muy especializado y requería de gran esfuerzo; los pobladores de Ranas era gente acostumbrada al trabajo duro y sus ciudades son reflejo de ello, los detalles finos o delicados son escasos dentro de lo masivo de sus construcciones”.

Especificó que se tiene la evidencia de elementos iconográficos en vasijas de otras regiones, como Guanajuato, pero en el caso del friso de Ranas —que fue descubierto en 1986—, “su iconografía alude a interpretaciones locales de elementos como el símbolo “ollin”, con el que se representaba el movimiento, asociado en este caso a la movilidad de la pelota de hule en el ritual del juego de pelota”.

En relación a los sistemas de construcción, Velasco Mireles destacó la presencia de talud-tablero-cornisa como un elemento característico de una etapa temprana en el desarrollo arquitectónico de Ranas, comparables con elementos constructivos de otros sitios de Mesoamérica, como El Tajín o Xochicalco, que corresponden a la misma etapa cronológica del Epiclásico (600-900 d.C.).

Destacó que el uso del friso como elemento constructivo fue común durante el periodo Epiclásico en diversas ciudades mesoamericanas de los actuales estados de Oaxaca, Morelos, Veracruz y el área maya.

Por eso la presencia de un friso en la arquitectura serrana es tan importante; explicó que estas piezas se encuentran en exhibición en el Museo Regional de Querétaro, después de un proceso de restauración y consolidación, toda vez que el tiempo y la humedad propia de la sierra provocó su deterioro.

Se trata de diversas piezas de diferentes tamaños y grosores, algunas completas y otras fragmentadas, que en conjunto componen un friso con que los antiguos habitantes de Ranas decoraron el Edificio 3 del Juego de Pelota III.

Explicó que las piezas fueron talladas en un material calizo sumamente frágil. Otro aspecto que estudia Velasco Mireles es la técnica para acomodar los frisos en los muros de los edificios tomando como ejemplo otros casos de frisos decorados con bloques de piedra trabajados de manera individual.

“Los paneles de figuras de otras ciudades prehispánicas están perfectamente tallados, pero estos de Ranas no, su factura no es homogénea ni en tamaño ni grosor, falta hacer un estudio más a fondo para verificar si se trata de piezas tallados para ser acomodadas en un panel o empotradas en la estructura de un edificio”.

Comentó que hasta el momento en la zona de Ranas, este tipo de piezas sólo se han encontrado en el Edificio 3 del Juego de Pelota III, sin embargo, considera que debió haber frisos en otros puntos de la ciudad en tanto que ha identificado fragmentos en materiales de relleno y derrumbe.

Así mismo, advierte que el Edificio 41 del sitio Ranas tiene un escalonamiento especial porque parece presentar un espacio vacío donde puedo haber tenido incrustado un elemento decorativo; “mi idea es que este espacio era usado para empotrar un friso”.

En lo que se refiere al Juego de Pelota, la arqueóloga dijo que formaba parte de la vida cultural y religiosa de las culturas de la Sierra Gorda tanto por su ubicación dentro de la ciudad como por su número.

“Las sociedades diseñaron espacios peculiares, como áreas grandes dentro de un terreno montañoso, lo que da cuenta la importancia de las actividades que se desarrollaban en la ciudad. En Ranas existen tres juegos sobre la misma meseta y en Toluquilla hay cuatro, son espacios ceremoniales que formaban parte del eje de las urbes y de su vida cotidiana”, concluyó.

Sierra Gorda Querétaro

Elite maya producía artesanía exclusiva



Boletín INAH : 06 de Septiembre 2010

Análisis realizados a objetos de conchas de moluscos hallados en la Pequeña Acrópolis de la Zona Arqueológica de Yaxchilán, en Chiapas, revelan la posibilidad de que en los palacios mayas se llevaran a cabo actividades artesanales especializadas, aparentemente por miembros de las elites y no por grupos de bajo rango o foráneos como solía acostumbrarse.

Los investigadores Adrián Velázquez Castro, Belem Zúñiga Arellano y Norma Valentín Maldonado, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), realizaron el estudio de una colección de 76 elementos de conchas de moluscos, de los cuales se identifican gasterópodos y bivalvos, que en su momento fueron recuperados por el arqueólogo Daniel Juárez en esa área palaciega de dicho sitio prehispánico.

De acuerdo con el doctor Adrián Velázquez, adscrito al Museo del Templo Mayor, el objetivo de dicho trabajo es aportar, desde la base del estudio del material conquiliológico (de las conchas de los moluscos), un soporte para la definición de las actividades desarrolladas al interior de las cortes, en este caso mayas.

“Es probable que muchos de los elementos producidos en la Pequeña Acrópolis de Yaxchilán, se encuentren en el resto del sitio, en contextos funerarios de la nobleza. Si realmente esta parte de la ciudad fue un centro productor de estos bienes, a cargo de una elite secundaria, es probable que muchos de ellos fueran a dar a otros contextos, quizá de los linajes mayas”, comentó.

Yaxchilán se ubica sobre un amplio meandro, en la margen izquierda del Usumacinta; al parecer la urbe se configuró al seguir el mismo trayecto descrito por el río, alcanzando su auge entre 550 y 900 d.C. En lo que respecta a la Pequeña Acrópolis, ésta se trazó con miras a mantenerla relativamente aislada de las áreas públicas, ello explica que su acceso principal se abra hacia el río.

La Pequeña Acrópolis ocupa la cima de un afloramiento rocoso que se acondicionó mediante un sistema de terrazas y una gran plataforma en la parte superior, para albergar 16 edificios que se organizaron en función de tres espacios abiertos: una terraza que se extiende al frente, un amplio patio central situado en la posición más elevada, y un pequeño patio secundario abierto al oeste.

Velázquez explicó que si bien la colección analizada de conchas de moluscos es poco cuantiosa, es rica en su variedad, toda vez que proceden tanto de la Provincia Panámica o Pacífica (bahía de Baja California, México, hasta Cabo Blanco, Perú), que de la región Caribeña.

Inclusive hay especies como Spondylus princeps y Spondylus calcifer, las cuales debieron obtenerse mediante buceo pues se hallan a profundidades que alcanzan hasta los 30 metros.

“La selección de materiales demuestra que la intención era conservar la ornamentación y las coloraciones características de los moluscos, por ejemplo, el tono violáceo del Spondylus calcifer”, señaló el especialista del INAH.

Asimismo, en cuanto a conchas locales hay bivalvos de agua dulce, de color nacarado, que proceden del río Usumacinta y sus afluentes, además de algunos caracoles terrestres propios de la región.

Estas conchas de moluscos fueron usadas para elaborar artefactos ornamentales y utilitarios. Pueden enlistarse cuentas, pendientes que conservan la forma natural de los caracoles y otros modificados, pectorales; incrustaciones circulares y una cuadrada en Spondylus calcifer en la que se representó el glifo emblema de Yaxchilán, y otras que no son geométricas; una orejera antropomorfa y un fragmento de anillo.

De tipo utilitario se tiene una trompeta miniatura hecha en Strombus alatus. También hay otros materiales de los que aún no se ha definido su uso: placas incisas, bivalvos desgastados y fragmentos conchas con evidencia de trabajo.

De todo este acervo, compuesto por 76 elementos de conchas de moluscos, se analizaron las huellas de manufactura para determinar el tipo de herramientas y procesos que se utilizaron en cada caso, ello mediante microscopía electrónica de barrido que sirve para el análisis de las marcas superficiales de los materiales.

“Se encontró una gran homogeneidad tecnológica en la colección que se estudió. Las herramientas identificadas a través del análisis de las huellas de manufactura corresponden a las que se han hallado en el sitio arqueológico: artefactos de materiales locales, como metate y manos de arenisca, así como pulidores de pedernal, Sólo encontramos dos piezas con la huella de perforadores de pedernal”.

“En el sitio también han aparecido materias primas foráneas como la obsidiana de la que se reportan gran cantidad de artefactos, particularmente en la Pequeña Acrópolis. También se han hallado rocas ígneas como basalto y andesita, lo que no hace extraño el hallazgo de la ceniza volcánica como abrasivo para perforar, ya que sabemos que de zonas volcánicas estaban llevando materiales”, concluyó Velázquez Castro.

Yaxchilán

lunes, 6 de septiembre de 2010

Extraen esqueleto de más de 10 mil años en cenote de Q. Roo

CIUDAD DE MÉXICO, México, ago 24, 2010.- Uno de los esqueletos humanos más antiguos de América, que vivió durante la Era de Hielo hace más de 10 mil años, fue extraído por especialistas mexicanos de una cueva inundada de la Península de Yucatán, junto con toda la información que guardó por siglos, y que revelará nuevos datos sobre el poblamiento del continente.

El Joven de Chan Hol, como ya se le conoce entre la comunidad académica por el escaso desgaste del esmalte de sus dientes -que indica corta edad-, es el cuarto esqueleto de uno de nuestros predecesores más remotos en el continente americano, estudiado dentro de un proyecto de investigación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Luego de casi tres años de estudios in situ, a fin de no perder información, la osamenta de Chan Hol fue traída a la superficie por un grupo de expertos encabezado por el biólogo Arturo González, coordinador del proyecto Estudio de los Hombres Precerámicos en la Península de Yucatán y director del Museo del Desierto de Coahuila, con la participación de los espeleobuzos Eugenio Acévez, Jerónimo Avilés y Luis Martínez, del naciente Instituto de la Prehistoria de América, bajo el auspicio del INAH.

El Joven de Chan Hol, así llamado por el nombre del cenote donde se encontró, fue "rescatado" cueva adentro a 542 metros de longitud y 8.3 de profundidad, en una caverna donde abundan estalagmitas y a la que sólo se llega por intrincados laberintos, también inundados y completamente oscuros.

Los antropólogos físicos de la UNAM que lo analizaron en superficie piensan que el cuerpo fue colocado en la cueva en una ceremonia funeraria realizada al final del Pleistoceno, cuando el nivel del mar estaba 150 metros más abajo, y antes de que se inundaran esas cavernas que, probablemente, el Joven de Chan Hol conoció y recorrió secas.

El esqueleto de Chan Hol fue colectado en 60 por ciento de su totalidad, con huesos representativos de las cuatro extremidades, vértebras, costillas y cráneo, así como varios dientes, lo que para los antropólogos físicos "es estupendo" ya que cuando se trata de ejemplares de 10 mil años generalmente sólo se encuentra el cráneo o la mandíbula y, con suerte, un 20 o 30 por ciento de la osamenta.

Junto con los esqueletos de la Mujer de Naharon, La Mujer de las Palmas y El Hombre del Templo, descubiertos también en el interior de cuevas inundadas cercanas a Tulum en años recientes, el Joven de Chal Hol es pieza clave para entender el poblamiento de América, ya que fortalece la hipótesis de que el continente americano se pobló a partir de varias migraciones provenientes de Asia.

Arturo González, especialista en paleobiología, detalló que estas cuatro osamentas, halladas en cuevas inundadas de Quintana Roo, "revelan migraciones procedentes del sureste asiático anteriores a las conocidas hasta ahora como grupos clovis, que habrían cruzado desde el norte de Asia, también por el Estrecho de Bering, al final de la Era de Hielo.

"Nuestros fechamientos -añade- han comprobado que las osamentas colectadas en estas cuevas pertenecen a individuos de grupos preclovis, y se enmarcan dentro de los escasos restos humanos del Pleistoceno Terminal americano, cuyas características físicas se asemejan a la gente del centro y sur de Asia, lo que sugiere diversas migraciones hacia el continente".

El primer dictamen de antropología física, practicado por los antropólogos físicos Alejandro Terrazas y Martha Benavente, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, indica que se trata de un adulto joven posiblemente de sexo masculino; en tanto que la posición en que se encontraba: piernas flexionadas a la izquierda y brazos extendidos a ambos lados del cuerpo, la consideran una de las "novedades más interesantes por estudiar" ya que hasta ese momento no se había encontrado un esqueleto en postura similar.

Los huesos de El Joven de Chan Hol deberán reposar varios meses hasta consolidarse, antes de ser sometidos a estudios morfoscópicos (de la forma de los huesos y cráneo) para confirmar si comparte características morfológicas y físicas con los otros tres esqueletos extraídos de las cuevas; también comprobarán su antigüedad, sexo, causas de fallecimiento y edad al morir. Asimismo, se intentará una datación precisa por Carbono 14, y le aplicarán estudios de imagenología, es decir, tomografías para estudiar la composición, densidad y formas interiores de la estructura ósea.

ANCESTROS BAJO EL AGUA

La historia comenzó en 2006, cuando una pareja de espeleobuzos alemanes, de apellido Thursten, descubrió el esqueleto mientras reconocían la cueva de Chan Hol (hoyo pequeño en maya); entonces era un sitio recién explorado y ellos estaban buscando añadir más tramos a la "línea de vida", es decir la cuerda guía que colocan los buzos para no perderse al interior de la cueva, cuando vieron los restos óseos. Dieron aviso al Centro INAH en Quintana Roo y de inmediato comenzó el registro.

Llevar al Joven de Chan Hol a la superficie no fue fácil. Desde que los Thursten lo encontraron, se necesitaron casi tres años de estudios arqueológicos y de antropología física in situ para llegar al día en que fuera posible sacarlo con los mínimos riesgos y la información intacta.

Los estudios incluyeron el registro fotográfico y en video de cada parte del esqueleto y su entorno; se necesitaron por lo menos 50 inmersiones de exploración en la cueva, durante las cuales se estudiaron todas las posibilidades de lo que ocurriría al mover la osamenta, porque cada centímetro de hueso y su contexto significaba una pieza irrecuperable con la que se deberá armar el rompecabezas de una historia milenaria.

La investigación la llevan a cabo el INAH, la UNAM, el Museo del Desierto de Coahuila, y el Instituto de la Prehistoria de América, a través de un proyecto -ahora interinstitucional- que nació hace 10 años en el INAH, durante el desarrollo del Atlas Arqueológico para el Registro, Estudio y Protección de los Cenotes de la península de Yucatán, que encabeza la pionera de la arqueología subacuática Pilar Luna.

La recolección de este cuarto esqueleto de la Era de Hielo, fue encabezada por el biólogo Arturo González, director del proyecto, con la participación de los antropólogos físicos Alejandro Terrazas y Martha Benavente, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, quienes desde la superficie dieron todas las indicaciones de cómo sacar los huesos sin perder información importante para la reconstrucción de su identidad.

En la profundidad de la cueva, González estuvo acompañado por los espeleobuzos Jerónimo Avilés, Eugenio Acévez y Luis Martínez. Cada uno cargó consigo 80 kilos, correspondientes a su equipo de buceo -tres tanques, válvulas, lámparas, snorkel-, más los implementos de registro: cámaras subacuáticas (dos de video y una de fotografía), un tripié, luces y tres cajas de plástico forradas por dentro con hule espuma para guardar los restos milenarios del Joven de la Era de Hielo.

La recolección se hizo en dos días de exploración, con un tiempo total de inmersiones de alrededor de cinco horas, durante las cuales se realizó el último registro. Los huesos se guardaron en bolsas herméticas con agua de la cueva, para no alterar la temperatura y acidez, y después, dentro de cajas previamente numeradas se trasladaron con minucioso cuidado hasta la superficie.

Junto con los huesos se colectó una estalagmita, de aproximadamente un metro de largo, que había caído sobre el húmero izquierdo del esqueleto, lo que para los antropólogos es un hecho relevante, ya que estas formaciones minerales no son propias de cuevas inundadas, lo que permite suponer que depositaron al hombre antes de que la caverna se llenara de agua, es decir por lo menos 10 mil años.

Arturo González detalló que en la Era de Hielo la península de Yucatán debió ser un pastizal desértico que con los cambios climáticos se convirtió en selva; los hombres que acompañaron al Joven de Chan Hol acudían a las cuevas a refugiarse de la intemperie; a buscar agua, filtrada entre las rocas después de la lluvia hasta el fondo de las cavernas más profundas.

Desde 2002 se han encontrado evidencias de esa vida: herramientas de piedra, hogueras, restos de animales extintos de la era del Pleistoceno, y también otros tres esqueletos humanos en situaciones similares a las del Joven de Chan Hol, a los que los científicos mexicanos bautizaron como La Mujer de Naharon, La Mujer de las Palmas y el Hombre de El Templo, cuyas antigüedades oscilan entre los 10 mil y 14 mil años.

El acomodo de dichos esqueletos, y ahora el Joven de Chan Hol, son indicio de que las cavernas también se usaron para enterrar muertos, pues las posiciones de los huesos de estos individuos no corresponden a un modo natural, sino a un arreglo humano post mórtem de carácter ritual.

Chan Hol

Tiene México evidencia más antigua de maíz domesticado

Andrés Eloy Martínez Rojas : : El Universal : : 13 de abril de 2007

Una antropóloga de la universidad del estado de Florida encontró nuevas evidencias de que antiguos agricultores en México cultivaban una forma temprana de maíz, el precursor del maíz moderno, hace aproximadamente 7 mil 300 años, mil 200 antes de lo que los expertos pensaban.

La profesora María Pohl condujo un análisis de sedimentos en la costa del golfo de México en Tabasco y concluyó que la gente plantaba maíz en el "mundo nuevo" alrededor del año 5 mil 300 antes de nuestra era.

El análisis extiende el trabajo previo de Pohl en esta área y valida los principios de colección de datos de microfósiles.

Los resultados del estudio de Pohl, que ella condujo junto con Dolores R. Piperno del museo nacional de historia natural en Washington, C.C. y el instituto de investigación tropical Smithsoniano en Panamá, fueron publicados en la revista Proceedings de la academia nacional de ciencias de Estados Unidos.

"Esta investigación amplía nuestro conocimiento en la transición de la agricultura en Mesoamérica," señalo Pohl.

"Éstos son los nuevos resultados significativos que completan el conocimiento de los patrones tempranos del cultivo. Se amplía la investigación que demuestra que el maíz se separó rápidamente de su hogar de domesticación en el sudoeste de México hacia el sureste de México y de otras áreas tropicales en el nuevo mundo, incluyendo Panamá y Sudamérica."

Revolución agrícola

El cambio del forraje al cultivo del alimento fue un cambio significativo en la forma de vida para esta gente antigua y puso las bases para el desarrollo (más tarde) de la compleja sociedad y ascenso de la civilización Olmeca, afirmo Pohl, los Olmecas se adelantaron al mejor conocimiento Maya por cerca de mil años.

"Nuestro estudio demuestra que estos cosechadores tempranos de maíz se localizaron en barreras de islas entre el mar y las lagunas costeras, en donde podrían continuar pescando y ver crecer las cosechas," señalo la investigadora.

Durante su trabajo de campo en Tabasco hace siete años, Pohl encontró rastros de polen de maíz primitivo y la evidencia de claros de bosques que datan de 5 mil 100 años antes de nuestra era .

Pohl analizaba fitolitos, estructuras de silicatos de las planta, que revelaron la fecha de la introducción del maíz en el sureste de México 200 años antes que lo que sus datos de polen indicaban.

También demostró que el maíz estaba presente por lo menos un par de cientos de años antes del inicio de la tala del claro del bosque.

Rompiendo mitos

Los rastros de carbón de leña encontrado en el suelo en el 2000, indicaron que el fuego era usado por los antiguos agricultores para despejar los campos en los cantos de la playa para hacer crecer las cosechas.

"Estas eran consecuencias significativas para el medio ambiente desde el cultivo del maíz asombrosamente tempranas," dijo Pohl.

"Los científicos todavía están considerando el impacto de los claros en los bosques tropicales de la práctica de la agricultura, ahora con respecto a calentamiento global."

El estudio de los fitolitos también podía confirmar que la planta era de maíz domesticado en comparación con una forma ancestral, una hierba salvaje conocida como teosinte..

El maíz primitivo fue domesticado desde el teosinte y transportado probablemente a las tierras bajas de la costa del golfo en donde fue cultivado, según Pohl.

El descubrimiento del maíz cultivado en Tabasco, un área tropical de las tierras bajas de México, desafían ideas previamente aceptadas sobre el cultivo en Mesoamérica originado en las montañas semiáridas de México y demuestra un intercambio temprano de plantas como alimento.

El artículo de Pohl también trata ideas falsas sobre el método paleoecológico, que recupera evidencia de microfósiles, tales como polen, granos de almidón o fitolitos, en comparación con macrofósiles o piezas enteras de plantas, tales como mazorcas.

Pohl y sus colegas discuten que la contaminación de muestras con los procesos geológicos al mezclarse el sedimento es más probable que suceda con los macrofósiles que con los microfósiles.

De maiz...

martes, 24 de agosto de 2010

Identifican nuevo gobernante maya investigadores del INAH

El nombre de un gobernante maya que hasta ahora no figuraba en la línea dinástica de esa antigua ciudad de Toniná, en Chiapas, fue recientemente identificado por investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a partir del desciframiento de una serie de jeroglíficos hallados en un fragmento escultórico. Con esta referencia aumentan a 14 los dignatarios registrados del linaje de esa urbe prehispánica que fue enemiga de Palenque.

Así lo dio a conocer el epigrafista Carlos Pallán Gayol, director del Acervo Jeroglífico e Iconográfico Maya (Ajimaya), del INAH, quien explicó que el trozo de piedra contiene una serie de inscripciones en las que se lee el denominativo de K’awiil, referido como señor divino de Po’, nombre original de Toniná y que podría significar “blanco” en una antigua lengua mixe-zoqueana.

Las recientes investigaciones y trabajos de registro de monumentos realizados en la Zona Arqueológica de Toniná, en Chiapas, permitieron detectar en dicho resto escultórico el nombre (parcialmente dañado) de un gobernante que tiene como signo principal la cabeza del dios del relámpago, llamado K’awiil, seguido de otro signo que podría guardar cierta semejanza con una deidad de las tormentas, llamada Yopaat. Carlos Pallán precisó que el alto rango de este personaje se infiere a partir del emblema que ostenta, con el título de señor divino de Po’, cuyo uso era exclusivo de los gobernantes. Es posible que corresponda a un individuo masculino, difiriendo así de los nombres de tres señoras previamente identificadas como Ix Winik Timak K’awiil (madre del gobernante nueve de Toniná), Ix Muyal Chan K’awiil, de origen extranjero; e Ix K’awiil Kaan, quien parece haber gobernado en el sitio en el año 722 d.C.

El director del Ajimaya abundó que en coordinación con el doctor Juan Yadeun, encargado del Proyecto Arqueológico Toniná, a partir del estudio de inscripciones se ha podido reconstruir la línea dinástica de esta antigua ciudad maya. “Se trata de un listado que, tras incorporar la nueva evidencia que brinda el nombre glífico de K’awiil, aumentaría a 14 posibles gobernantes, todos asociados con el título de “señor divino de Po’”, y cuyos periodos en el poder abarcan un intervalo de cuatro siglos, que va de 501 a 909 d.C., aproximadamente. Pallán anotó que en dicha lista también se incluyen algunos sacerdotes de alto rango que desempeñaron un papel político importante, como Aj Ch’aaj Naah y K’elen Hix, quienes asumieron el control efectivo de Toniná durante momentos particularmente difíciles de su historia, como aquel que siguió a la derrota militar ante Palenque en 687 d.C.

Parte de estos conocimientos fueron dados a conocer recientemente en el taller práctico Las historia antigua de Toniná, impartido por Carlos Pallán y Juan Yadeun a un grupo de estudiantes de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), el marco de la conmemoración del décimo aniversario del Museo de Sitio de Toniná. En ese sentido, el maestro Pallán explicó que uno los objetivos de las últimas temporadas de campo en este sitio arqueológico y del curso de Arqueología y Epigrafía de Toniná, ha sido reexaminar toda la evidencia epigráfica que pueda servir para reconstruir la historia del mismo. Tal evidencia, dijo, se coteja con los recientes descubrimientos arqueológicos en Toniná, y con los avances en la documentación y en el desciframiento de los cientos de inscripciones y monumentos que allí se produjeron. “En éstos fueron registrados datos como las fechas de nacimiento, de entronización y de muerte de los principales gobernantes y sacerdotes, además de las guerras y capturas efectuadas durante sus reinados”, agregó.

Para ello, concluyó, se han usado técnicas novedosas como la toma de Imágenes de Transformación Reflectiva (RTI, por sus siglas en inglés), que a partir de una secuencia de 80-90 fotografías, permite generar una sola imagen, cuya iluminación puede ser manipulada en forma interactiva, registrándose así detalles muy difíciles de captar a simple vista, fundamentales para un desciframiento más preciso de los jeroglíficos.

K’awiil


Regresa a Tláhuac brasero prehispánico




El brasero prehispánico dedicado a Chicomecoatl, la diosa del maíz, descubierto en Tláhuac hace 15 años, regresará a la demarcación para ser resguardado por el museo regional comunitario Cuitláhuac, reveló el presidente de la "Alianza de los Barrios Tizic, Tecpancalco, Atenchincalca y Teopancalco" A.C., Jesús Galindo Ortega.

Galindo Ortega explicó que con la entrega al museo de Chicomecoatl, prevista para el 4 de septiembre próximo, se inicia el regreso de los cinco braseros ceremoniales de la cultura azteca, localizados por él en terrenos ejidales, aledaños al centro histórico de la demarcación.

El agosto de 1995, el joven descubrió los cinco braseros ceremoniales dedicados a Tonacatecuhtli, dios de la creación y de la fertilidad Tonacacihuatl, señora de Nuestra Carne o señora de los Mantenimientos, Chicomecoatl, a diosa de la Subsistencia, Tlaloc, dios de la Lluvia, y Chachalcihuatl.

La ceremonia de entrega por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia se llevara a cabo el 4 de septiembre en la explanada delegacional, desde donde se realizará una procesión hacia las instalaciones del museo, en Avenida Tláhuac Chalco 63, en el barrio de Magdalena.

Armando Ramírez -- armandoramirez@yahoo.com Chicomecoatl

La nota con más información desde el INAH: Chicomecoatl

lunes, 16 de agosto de 2010

Los mesoamericanos "eran cachondos, voluptuosos; no se andaban con tapujos"

Arturo García Hernández : La Jornada : 16 de agosto 2010

¿Cómo era la sexualidad y el erotismo entre los pueblos mesoamericanos? Eugenio Aguirre responde esta pregunta en su libro más reciente, Pecar como dios manda, donde explora y expone con lenguaje accesible a los no iniciados, uno de los aspectos menos difundidos de las culturas originarias.

Desde una perspectiva contemporánea –dice el autor en entrevista– se puede calificar a los habitantes de Mesoamérica como luminosos, voluptuosos, desparpajados, cachondos, nada frugales en su expresión sexual, la cual ejercitaban con singular alegría, no se andaban con tapujos; había un intercambio sexual muy intenso en esas sociedades.

–Por decirlo de manera prosaica, ¿cómo cogían?

–Pues con mucho gusto, eran muy buenos amantes, habían desarrollado técnicas amatorias sutiles, pringadas de poesía y de un placer sensorial muy fuerte, sobre todo las culturas que no estaban sometidas a regímenes muy restrictivos, como los aztecas, y que eran muy sueltas en su ejercicio sexual; buscaban espacios propicios y atractivos, como el campo o la riviera de los ríos.

–La vida sexual cotidiana, ¿no estaba necesariamente asociada con prácticas rituales o determinada por éstas?

–No; por ejemplo, entre los mayas bastaba con que un hombre y una mujer comieran juntos para que se diera por sentado que ya estaban ayuntados y que podían llegar al matrimonio. Entre los mexicas, los hombres podían tener concubinas sin restricción; también doy una descripción pormenorizada de la cotidianidad sexual en las culturas maya, zapoteca y mixteca, donde reflejo cómo se vinculaban amorosa y sexualmente los integrantes de los distintos estratos sexuales, cuáles eran sus permisividades y cuáles las conductas que estaban reprimidas porque podían considerarse transgresiones y pecados respecto de su propia cosmogonía.

Eran bastante claros y rigurosos en el castigo a las trasgresiones; a las mujeres les pedían que no se maquillaran, que no masticaran chicle; en las ceremonias de petición no se entregaba a la mujer a la primera de cambio; el adulterio era de lo más castigado, también la violación, el incesto, la masturbación, la sodomía y el bestialismo, entre otras conductas.

Sin embargo, aunque el adulterio era lo más perseguido, se practicaba constantemente y muchas veces con la aquiescencia del marido; en el trasfondo social había este juego de doble moral, además de que tenían el privilegio de la confesión, que no es un atributo exclusivo de la religión católica: las religiones prehispánicas también la practicaban, tenían una deidad, Tlazotéotl, que era la comedora de inmundicias, es decir, la que tomaba conocimiento de los pecados, que una vez confesados quedaban perdonados.

–¿Manejaban el concepto de pecado en esas culturas?

–La palabra pecado, no, pero el concepto de transgresión sí, que era equiparable al concepto de delito y de pecado, y se reprimían.

–¿Dónde documentó todos estos detalles?

–Consulté cerca de 87 fuentes, entre libros, ensayos en revistas especializadas, artículos y documentos de archivo. Fui muy cuidadoso a la hora de citar las fuentes, para que no hubiera confusión del lector y para respetar a todos los autores. Muchas de las fuentes son antropológicas, publicadas en revistas como Arqueología mexicana o en los anales del Instituto Nacional de Antropología e Historia; otras son libros publicados por la Universidad Nacional Autónoma de México, el Fondo de Cultura Económica y el Colegio de México, de autores como Miguel León-Portilla, Alfredo López Austin, Noemí Quezada; otra información es del Archivo General de la Nación. Lo que hago con todo eso es darle un tratamiento literario en cuanto a redacción, en la forma de contar, para hacerlo accesible al lector; y me di pequeñas licencias para darle un sabor erótico-hedonista.

Pecar como dios manda –publicado por Editorial Planeta– es el primero de tres tomos sobre la historia sexual de los mexicanos. Este primer volumen está dividido en dos partes: México prehispánico, la más extensa, donde aborda la sexualidad entre los nahuas, los mayas, los mixtecas y los zapotecas, y Conquista e Inicio de la Colonia.

–¿Se ejercía igual la sexualidad entre los distintos pueblos prehispánicos?

–Los huastecos eran terriblemente impúdicos; por ejemplo, se sobreponían unos falos gigantescos y hacían ostentación de ellos; los otomies eran de una actividad sexual impresionante: decían que un varón tenía que ser capaz de tener entre siete y 10 eyaculaciones continuas y una mujer debía ser capaz de aceptar entre siete y 10 cópulas; quienes tenían menos de cinco cópulas continuas eran mal vistos; los aztecas no eran permisivos con la desnudez, en cambio los pueblos del Golfo hacían ostentación de la genitalidad, la cual era propiciatoria de escarceos sexuales.

–¿Qué cambió con la llegada de los españoles?

–Pues empezaron a imponer las normas de la religión católica, promovían la monogamia, el coito sólo con fines de procreación y pretendieron inhibir el placer de la carne, el regodeo del sexo; empezaron a soterrar y esconder la sexualidad, pero de todos modos se siguieron transgrediendo las normas y cogiendo como se les daba la gana, simplemente se volvieron más discretos, para no tener problemas.

Sexualidad mesoamericana

viernes, 13 de agosto de 2010

"Rostros de la divinidad. Los mosaicos mayas de piedra verde"




Noche triste de Cortés en su pueblo natal

Armando G. Tejeda : : La Jornada : : 13 de agosto

Madrid, 12 de agosto. Tinta roja y un mensaje tanto ético como estético: hay que replantear la estatua de Hernán Cortés en su pueblo natal, Medellín, en Extremadura, por ser un gesto cruel y arrogante con los pueblos originarios de América. En el monumento, construido a finales del siglo XIX y que recibió el aval de las autoridades públicas y religiosas, aparece el conquistador español vestido de uniforme militar, con gesto altivo y heroico y con su pie izquierdo sobre la cabeza de un indígena mexicano, al parecer azteca, y otros símbolos religiosos de la cultura precolombina.

El colectivo autodenominado Ciudadanos Anónimos decidió realizar un acto de protesta para criticar una escultura que, según ellos, vulnera los principios básicos de ética y de estética. Por eso actuaron de madrugada para teñir de pintura roja más de la mitad de la estatua de tres metros de altura y cuatro de ancho. El monumento, erigido como homenaje al conquistador español, es a su vez un atractivo turístico de este pueblo extremeño, que es uno de los puntos de visita de la ruta que tiene relación con el periodo histórico de la Conquista y sus protagonistas españoles, ya que muchos de ellos eran originarios de esta región del país, entonces una zona pobre y poblada sobre todo por marinos, militares y granjeros sin preparación intelectual. Incluso en esta zona de España su patrona es también la Virgen de Guadalupe, cuya imagen y leyenda fue posteriormente llevada a México.

El polémico monumento se encuentra en la plaza central del pueblo, con una breve leyenda en la que se exalta la figura de Cortés y se recuerda las cuatro principales batallas que permitieron, después, la colonización, pero que, al mismo tiempo, forman parte importante del genocidio de los pueblos originarios en América Latina. Se trata de las batallas de Otumba, Tlaxcala, Tabasco y México.

El acto de protesta fue calificado por las autoridades del pueblo y de la comunidad autónoma como un acto vandálico propio de desaprensivos, por lo que de inmediato se abrió una investigación policial en la que tanto la Guardia Civil como los vecinos del pueblo advirtieron que al final se detendría a los responsables del ataque al patrimonio histórico nacional.

Los supuestos responsables querían dejar un mensaje claro, para lo que incluso reivindicaron la acción por medio de un comunicado que remitieron únicamente a la agencia española Efe, y que acompañaron de una fotografía en la que se ve a una persona con el rostro y el cuerpo cubiertos pintando de rojo la estatua. Además, el comunicado es el mismo que apareció en las inmediaciones de la plaza la madrugada de ayer, cuando los vecinos no sólo descubrieron su monumento pintado de rojo-sangre, sino que también conocieron las razones de sus autores, que siempre dijeron actuar sin afán de destrucción.

Con la rúbrica de Ciudadanos Anónimos, los autores consideran que la estatua es una glorificación cruel y arrogante del genocidio y un insulto al pueblo de México, por lo que instan a los responsables públicos de la región extremeña a que se intente revisar la citada escultura –obra del artista Eduardo Barrón y creada en 1890– y eliminar la parte denigratoria con los pueblos originarios. Según el colectivo anónimo, en la estatua se pueden observar símbolos que representan a las instituciones política, religiosa y militar junto a la cabeza despojada de un indio que está bajo el pie del asesino Hernán Cortés.

Advierte que la cabeza del indio posee un tratamiento plástico diferente, más tosco, menos realista y con carácter semihumano en comparación con el de la figura dominante. En este sentido critican qué criterios justifican una obra así por ética como valor estético fundamental, cuestionando el contenido sin discutir su valor histórico y sin afán alguno de destrucción o daño.

Los autores del acto de protesta justificaron su acción precisamente en las fiestas del bicentenario de la Independencia que está llevando a cabo México y, en concreto, con el partido de futbol del pasado miércoles entre las selecciones nacionales de ambos países. Es probable que los jugadores no sepan que, curiosamente, el conquistador Hernán Cortés se exhibe en la plaza de su pueblo con una bola entre los pies. Por eso derramamos la pintura, pensando que añadiéndole el color de La Roja, y aprovechando la bola entre los pies, enriquecemos esta triste caricatura. Por eso, insisten, la estatua es una ofensa al pueblo de México, por lo que debemos reparar con máxima urgencia nuestro insulto, esta glorificación cruel y arrogante del genocidio.

Es, en resumen, una representación fascista de Hernán Cortés que debería cambiarse por otra, como un monumento a todos los caídos en estas invasiones, en el que también se trate con dignidad al pueblo vencido en aquella agresión.

En respuesta, el alcalde de la ciudad, Antonio Parral, informó que se llevará a los responsables ante la justicia, al tiempo que dijo estar convencido de que el acto de protesta se había llevado a cabo entre las tres y las seis de la mañana. También reaccionaron con indignación los integrantes de la Asociación Histórica Metellinense, que emitieron un comunicado en el que condenan la cobarde y antidemocrática acción vandálica contra el patrimonio artístico y monumental de Medellín. Además, aseguran para justificar el estilo del monumento, que la estatua se diseña en pleno auge del arte romántico y la cabeza en la que apoya Cortés su pie no es un indio sino un ídolo mexica.

martes, 10 de agosto de 2010

Reúnen por primera vez seis ofrendas de gobernantes mayas


Ana Mónica Rodríguez
La Jornada
10 de agosto de 2010

La magnificencia de los ajuares funerarios de seis dignatarios mayas, como la del rey Pakal, de más de mil años de antigüedad, podrá ser vista en la exposición Rostros de la divinidad: los mosaicos mayas de piedra verde.

Trece impactantes máscaras, incluidas entre las 147 piezas obtenidas de las zonas arqueológicas de Palenque, Calakmul, Dzinbanché y Oxkintok, se mostrarán a partir del viernes 13 en el Museo Nacional de Antropología.

Una de las piezas estelares es el ajuar funerario de Pakal, rey que estará representado con sus máscaras, collares, orejeras, brazaletes y túnica.

La imagen del gobernante fue reconstruida de manera integral por especialistas, luego de la restauración e investigación minuciosa de los objetos que fueron hallados en su tumba, en Palenque. Serán montadas las joyas con las que fueron sepultados y las máscaras que revelan algunos rostros de los antiguos dignatarios.

En la sala Culturas indígenas se recrean las tumbas de los seis gobernantes, luego de que arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología Historia (INAH) y de otras instancias exploraron dichas tumbas en los años 80 y 90 del siglo pasado y, por primera vez, el instituto mostrará las majestuosas joyas de los gobernantes que datan del periodo clásico (200-900 dC), entre las que también figura un pectoral zoomorfo de concha.

Para completar el recorrido se presentarán objetos introductorios, cédulas museográficas e información multimedia para comprender el significado de esas piezas y la magnitud de los contextos funerarios entre los mayas.

Esplendor y ritualidad

Sofía Martínez del Campo Lanz, curadora de la muestra y responsable del Proyecto Máscaras Funerarias, que impulsa la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones del INAH, informó que la muestra se efectúa tras la minuciosa restauración del esplendor y ritualidad de las máscaras.

De las 13 máscaras, dijo, ocho corresponden a los rostros de dignatarios del periodo clásico (200-900 dC), quienes contribuyeron al auge de las dinastías mayas, como las de K’inich Janaab’ Pakal, que dirigió Palenque entre 615 y 683 dC.

Del resto de las máscaras de dignatarios mayas –de los que se desconoce el nombre–, tres corresponden a dos de Dzibanché, y una al de La Rovirosa, ambos sitios ubicados en Quintana Roo; otras dos al de Calakmul, en Campeche; y otra al soberano de Oxkintok, en Yucatán, donde se halló también el pectoral zoomorfo de concha que se incluye en esta exposición.

De ese conjunto de máscaras funerarias, cinco muestran rostros de deidades que acompañaban las acciones de los señores mayas, y fueron dispuestas en las ofrendas como pectorales o cinturones ceremoniales.

Martínez del Campo Lanz reveló que de manera paralela la exposición reúne por vez primera seis ofrendas funerarias completas pertenecientes a dignatarios mayas: una de Palenque, dos de Calakmul, dos de Dzibanché, y otra de Oxkintok, Yucatán. Esta última carece de máscara de piedra verde, pero posee un mosaico zoomorfo de concha.

También podrá ser vista una alfombra funeraria elaborada con cerca de 8 mil caracoles y semillas, que hace mil 600 años formó parte del ajuar de un personaje de alto rango de Calakmul. La majestuosidad de la alfombra se observa en un metro de largo por 25 centímetros de ancho aproximadamente y fue restaurada y rearmada por Martínez del Campo, entre 2008 y 2009.

“A partir de que las tumbas fueron exploradas –explica la curadora–, las ofrendas se disociaron y los objetos se exhibieron en diversos museos; nunca se habían presentado en conjunto de la forma en que fueron encontradas originalmente, por lo que no había sido posible hacer una lectura completa para comprender su significado.

Uno de los objetivos de exhibir los ajuares íntegros radica en que cada pieza forma parte de un conjunto simbólico; si se disocian pierden ese carácter.

Sofía Martínez del Campo Lanz dice que las máscaras funerarias, además de revelar el rostro de los gobernantes, tenían una asociación con lo divino, toda vez que los materiales de las teselas o mosaicos con que fueron hechas (jade, crisoprasa, caracol, concha, obsidiana y hematita espectacular) eran utilizados para representar lo sagrado.

Rostros de la divinidad también incluye otras máscaras ceremoniales de piedra verde halladas en entierros secundarios de Oxkintok, Dzibanché y La Rovirosa.

Luego de su permanencia hasta septiembre en el Museo Nacional de Antropología, la exposición hará escala en Italia, en el Museo Arqueológico de Nápoles (del próximo noviembre a enero de 2011), y después se verá en París.

El acervo proviene de los museos Nacional de Antropología, Regional de Yucatán Palacio Cantón, los de sitio de Palenque y Toniná, en Chiapas, y de Pomoná, en Tabasco, así como de los fuertes de La Soledad y de San Miguel, en Campeche; además de los museos Amparo, en Puebla, y los centros INAH de Campeche, Quintana Roo y Chiapas.

La máscara de Pakal II (603-683 dC) fue restaurada luego de hallerse la tumba en el Templo de las Inscripciones de Palenque.

Un grupo interdisciplinario del instituto trabajó durante dos años con la pieza, que consta de 200 fragmentos de mosaico de piedra verde, descubierta en 1952. El objetivo era presentar un nuevo rostro del rey Pakal, con rasgos diferentes a los que todo el mundo ha conocido durante más de 50 años.

La muestra será inaugurada este jueves y concluirá en septiembre. Visitas de martes a domingo, de 9 a 17 horas, en el Museo Nacional de Antropología (Reforma y Gandhi, Chapultepec). Costo: 51 pesos.


Rostros de la divinidad


martes, 3 de agosto de 2010

Indicios de tumbas de gobernantes teotihuacanos

Ana Mónica Rodríguez : : La Jornada : : 3 agosto 2010

Una serie de galerías que presuntamente conducen hacia las sepulturas de gobernantes teotihuacanos fueron descubiertas por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), tras ingresar a un túnel ubicado frente al Templo de la Serpiente Emplumada, el cual permaneció cerrado por más de mil 800 años.

El hallazgo ocurrió luego de ocho meses de trabajos arqueológicos, cuando los investigadores descendieron 12 metros por "un inmenso tiro vertical" localizado frente al templo de Quetzalcóatl.

En el túnel, como informó La Jornada (20/07/09 y 18/02/10), aún faltan por excavar de dos a tres metros para llegar al nivel de lo que entonces era el piso e ingresar al conducto que tiene una longitud de más de 100 metros y se supone que conduce a una serie de galerías donde estarían sepultados los restos de gobernantes teotihuacanos.

Este descubrimiento, que será detallado este martes en la zona prehispánica por el ar- queólogo Sergio Gómez, quien está a cargo de las investigaciones, es de suma importancia, aunque todavía se desconocen la identidad y los sitios donde fueron sepultados los antiguos gobernantes.

Misterioso ocaso

En 2007, la antropóloga Linda Rosa Manzanilla Naim, experta en el estudio de la civilización teotihuacana, dijo a este diario: “Hasta ahora nadie ha encontrado el entierro de algún gobernante teotihuacano, y quizá las pirámides no fueron tumbas, sino templos dedicados a las deidades.

“Sin embargo –prosiguió–, la característica más excepcional frente a sus contemporáneos fue, a mi modo de ver, la organización corporativa del gobierno, y el hecho de ser la excepción en Mesoamérica.”

Explicó: "Quienes gobernaron sucesivamente Teotihuacán por seis siglos escondieron sus identidades y tumbas, no revelaron sus nombres, no hicieron patentes sus hazañas, disimularon sus moradas en el conjunto arquitectónico. Singular reto intelectual comprender cómo estuvo regido el Estado teotihuacano y su capital".

Manzanilla Naim precisó que esa civilización aparentó ser un Estado fuerte, su sociedad era multiétnica, pero posiblemente había pugnas entre jefes de los barrios y el cogobierno central de esa gran urbe prehispánica que es considerada, por los elementos estudiados hasta ahora, la "gran anomalía" del periodo clásico.

Con un área de 20 kilómetros cuadrados y 125 mil habitantes, Teotihuacán fue una ciudad "gigantesca" para su tiempo y aportó a otras culturas la idea de una traza urbanística ortogonal, la creación de un sistema de drenaje y la vida compartida en conjuntos multifamiliares.

Hasta ahora, la llamada Ciudad de los Dioses sólo ha sido excavada en 10 por ciento de lo que abarcaba su antigua extensión.

Así se refirió Linda Manzanilla a la antigua urbe que desapareció sin dejar evidencia de quiénes fueron sus gobernantes y de las causas que ocasionaron su ocaso.

En el túnel, "el arqueólogo Sergio Gómez encontró una especie de chimenea o respiradero, una enorme oquedad, la cual fue descubierta tras realizar una serie de resonancias, y mediante el uso de equipo especializado se han observado fragmentos de esculturas en las paredes del túnel", explicó Salvador Guilliem sobre el hallazgo en el sitio prehispánico más visitado de México.

Teotihuacan