sábado, 22 de enero de 2011

INAH restaura piezas mayas de Palenque

18 enero 2011 : : Notimex : : El Universal

Más de tres mil piezas prehispánicas, producto de exploraciones hechas en la primera mitad del siglo pasado en la Zona Arqueológica de Palenque, están en proceso de restauración, embalaje, catalogación y traslado a un nuevo almacén que posee las condiciones óptimas para su conservación.

La labor es realizada por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) , como parte del Plan de Manejo del sitio arqueológico, y comprende, en una primera etapa, la nueva organización de dicha cantidad de piezas, de la cual mil 500 ya han sido restauradas y recatalogadas.

Se trata de objetos, en su mayoría mayas que datan de 550 a 750 d.C., encontrados en las exploraciones del arqueólogo Alberto Ruz Lhuillier en los años 50, así como en las excavaciones hechas por Franz Blom y Miguel Angel Fernández en las décadas de los 20 y 30, respectivamente.

Como parte de esta reorganización, la nueva catalogación de los antiguos objetos se realiza en una base de datos digital, que facilitará su consulta para la investigación, al incluir fotografía y dibujo de los materiales, ficha descriptiva y referencias documentales.

De acuerdo con la arqueóloga Martha Cuevas, quien dirige el Proyecto de Colecciones Arqueológicas en el sitio, Palenque 'tiene una larga historia de investigaciones, de ahí el interés de tener todos los datos obtenidos de ellas, recopilados en un texto, con los materiales fotografiados, dibujados y, en la medida de lo posible, mediante escaneo tridimensional.'

En este sentido, INAH prevé la publicación de una serie de reportes en los que se concentren todos los datos de las exploraciones, por edificio, realizadas en Palenque, desde la época colonial hasta la actualidad.

'Nuestro interés es tener una edición escrita y contar con la información digitalizada para que los expertos tengan acceso a ésta a través de Internet. Los distintos especialistas pueden estar interesados por algunas colecciones en particular, y acudir directamente al Museo de Sitio y a los almacenes, pero ahora ya con conocimiento previo de su localización'.

El proyecto es ambicioso, indicó Cuevas, toda vez que está generando una normatividad para las distintas iniciativas arqueológicas y de conservación que se efectúen en Palenque, en el sentido de establecer una nomenclatura para el control de las piezas que se excavan y su traslado inmediato al catálogo de colecciones.

Otro de los beneficios de esta revitalización de los acervos palencanos, es el apoyo a la reestructuración del Museo de Sitio, que permita la renovación de la museografía y la incorporación de nuevas piezas.

Este esquema de actualización incluye también el establecimiento de programas de conservación, tanto de objetos como de monumentos que se hallan en los edificios.

'Con este mismo proyecto tenemos programado realizar un registro con escáner tridimensional, de los tableros de estuco y de piedra que se preservan in situ, en las construcciones prehispánicas. El registro servirá para el monitoreo del estado de conservación, pero también brindará datos precisos sobre los monumentos, que son base para nuevas investigaciones', expuso Martha Cuevas.

Por su parte, el arqueólogo José Luis Cruz, colaborador de este programa integral para el manejo de las colecciones arqueológicas de Palenque, abundó que los alrededor de tres mil objetos, con que dio comienzo este proyecto, proceden principalmente del Templo de las Inscripciones y del Complejo del Palacio.

'La mayoría de los bienes proceden de esos dos lugares. Nosotros procuramos almacenar los bienes arqueológicos conforme el lugar de su procedencia, hay otros materiales que vienen del Grupo de las Cruces, y una buena parte de cartuchos glíficos, del Templo XVIII, localizado en la parte sur de la antigua ciudad maya'.

Las piezas arqueológicas estuvieron resguardadas durante años en la antigua bodega del Museo de Sitio de Palenque, el primer paso para su manejo es la ordenación por procedencia y tipo de decoración; la mayoría son ornamentos que alguna vez estuvieron adosados a los edificios: estucos modelados que representan dioses, rostros antropomorfos y diseños geométricos.

Luego se procede a su limpieza, consolidación y en algunos casos a su resane. Entonces se inicia el proceso de catalogación mediante el marcaje del objeto con un número individual, y posterior embalaje.

En lo que respecta al registro de los acervos en una base digital, José Luis Cruz estimó que en el caso de las piezas relevantes por su iconografía y en términos de la información arqueológica que proporcionan, éste incluirá en un futuro un modelo en 3D que facilitará la realización de análisis formales, sin necesidad de manipular los mismos.

'La idea es tener un mejor orden de los bienes arqueológicos para que sean localizables, y con ello generar mayor investigación: tesis de licenciatura, maestría y doctorado, proyectos de estudio integrales de una zona arqueológica en la que si bien la investigación ha sido prolífica, aún falta mucho por hacer', concluyó el especialista.
Palenque

Abre Biblioteca Digital Mexicana al público códices prehispánicos

Notimex :: 18 enero 2011

Con un acervo que abarca del año 500 a 1949, la Biblioteca Digital Mexicana es un proyecto surgido de la idea de varias instituciones gubernamentales, a fin de formar una base de riqueza documental del país.

En ella es posible consultar vía electrónica colecciones digitales de códices mexicanos, incluidos el Chavero de Huejotzingo, Colombino, Huamantla, Sigüenza y Matrícula de tributos, así como el Teochialoyan de Cuajimalpa y la serie del Marquesado del Valle.

En el portal www.bdmx.mx pueden ser consultadas también imágenes de cada uno de estos códices, como es el caso del de Huamantla, que data de 1592 y en el que se describe la emigración de un grupo de otomíes de Chiapan, en el actual Estado de México.

De acuerdo con una nota publicada en el más reciente número de la revista “Arqueología mexicana”, editada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), dentro de este acervo destaca también el Códice Colombino, elaborado en el siglo XII.

Dicho documento muestra las hazañas en el siglo XI del señor Mixteco “8 Ciervo”, y las del soberano “4 Viento”, junto con las ceremonias religiosas que los rodearon.

En tanto, el Códice Chavero de Huejotzingo da testimonio del sistema tributario y la economía de aquella época (1578) de la región que ocupa actualmente el estado de Puebla.

El Catecismo Testeriano (1524) contiene dibujos hechos por religiosos para llevar a cabo su labor evangelizadora, pues en los primeros años de la conquista aún no habían aprendido las lenguas indígenas.

A éste se suma el Códice Totomixtlahuaca, documento pictográfico proveniente del área cultural Tlapaneca-nahua-mixteca de Guerrero, y que se refiere principalmente a la población de Totomixtlahuacan.

Finalmente, la publicación señala que también se incorporó el libro en náhuatl “Huey tlamahuizoltica” (1649). Se trata de un documento clave para la historia guadalupana, así como el Códice Techialoyan de Cuajimalpa (1500-1699), que describe el establecimiento de las comunidades indígenas en diversos lugares del Valle de México.

Códice Totomixtlahuaca

Diente de dinosaurio de 68 millones de años fue localizado en Chiapas

Ángeles Mariscal :: 17 enero 2011 :: CNN México

Biólogos del Museo de Paleontología de Chiapas "Eliseo Palacios" dieron a conocer, la semana pasada, el hallazgo de un diente de dinosaurio de 68 millones de años de antigüedad, de la especie richardoestesia, que se creía exclusivo de Estados Unidos.

Los restos de este ejemplar fueron localizados en el municipio de Ocozocuautla, ubicado a unos 40 kilómetros al centro de la capital de Chiapas, lo que hace presuponer a los especialistas que hubo un corredor donde pasaron estos organismos hasta el sur de México.

El curador del Museo de Paleontología, Gerardo Carbot Chanona, detalló que el diente de dinosaurio fue localizado en 1999, en la zona donde entonces se construía la carretera que comunica a Chiapas con Veracruz, a la altura del municipio de Ocozocuautla, una región rica en fósiles.

Explicó que tardaron más de una década en clasificarlo y ubicar su especie y origen, hasta estar seguros que se trata de un richardoestesia de 68 millones de años de antigüedad, el primero del que se tiene registro en México.

El fósil es de un diente triangular de un centímetro de largo, aplanado lateralmente, con pequeñas sierras en sus bordes; perteneció a la parte maxilar de una mandíbula del dinosaurio carnívoro que se cree estaba cubierto de plumas, tenía una altura de aproximadamente 80 centímetros y una longitud de metro y medio, el cual probablemente se alimentaba de pequeñas especies, explicó el curador de la Colección Paleontológica del Museo.

Los dinosaurios richardoestesia, también conocidos como dinosaurios terópodos dromeosáuridos, vivieron a finales del período Cretácico superior.

Carbot Chanona dijo que el hallazgo ha generado una hipótesis geográfica en torno a que la zona que hoy se como Ocozocuautla podría haber tenido una conexión con el sur de los Estados Unidos, donde hasta este momento sólo se habían encontrado restos de la especie richardoestesia.

El resultado de dicho análisis será expuesto en el próximo Congreso Nacional de Paleontología a celebrarse en febrero en el estado de Puebla.

En la región de Ocozocuatla, Chiapas se han realizado otros descubrimientos paleontológicos importantes, como un cangrejo de 70 millones de años de antigüedad que fue bautizado como Megaxantho Zoque, por considerarse una especie única de esta región.

También el fósil completo de un pez de la especie Bericiforme, de más de 100 millones de años de antigüedad, que fue hallado en marzo de 2010, en la localidad del El Chango.

En el Museo de Paleontología de Chiapas “Eliseo Palacios”, que pertenece a la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural del gobierno estatal, se exhiben más de 200 fósiles, la mayoría de ellos fueron localizados en la zona de Ocozocuautla.

Dino

lunes, 17 de enero de 2011

Tlaloque I logró recorrer el pasaje bajo Teotihuacán

Ana Mónica Rodríguez : : La Jornada : : 10 enero 2011


El robot explorador Tlaloque I, primero en su tipo que se utiliza en excavaciones arqueológicas, realizó un recorrido de más de 35 metros en un túnel bajo Teotihuacán y captó alrededor de 45 minutos de imágenes dentro del milenario pasaje subterráneo.

Construido por Hugo Armando Guerra Calva, el prototipo móvil que ha generado expectación tras su ingreso al túnel ubicado bajo la Ciudadela, será desarmado para revisar su sistema operativo, luego de su labor en el pasaje de cerca de 120 metros de longitud, el cual fue cerrado por los teotihuacanos con fines rituales hace más de mil 800 años.

La historia del diseño de Tlaloque I se inició hace casi seis meses. Fue construido ex profeso para el proyecto Tlalocan, camino bajo la tierra en sólo 90 días, con fondos del Instituto Nacional de Antropología e Historia de (INAH) que ascendieron a 20 mil pesos.

El video y las fotografías captadas por el carro-robot se hallan en resguardo del instituto, y “Tlaloque ha concluido con su trabajo, hasta nuevo aviso”, explicó Guerra Calva, de 25 años de edad, y pasante de la carrera de Robótica Industrial de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME), del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

El propósito de Tlaloque I fue captar las primeras imágenes del interior del pasaje subterráneo, así como vislumbrar el terreno y las condiciones a las cuales se enfrentarán los expertos que trabajan en el proyecto Tlalocan camino debajo de la tierra, el cual dirige el arqueólogo Sergio Gómez Chávez.

El diseñador y constructor del robot describió lo que Tlaloque I transmitió durante su recorrido por el pasaje subterráneo: El robot pudo ingresar al túnel, porque la oquedad tiene entre 20 y 30 centímetros de altura; el robot se movió con irregularidad debido a las condiciones del terreno. Las imágenes subían y bajaban debido al desnivel del túnel. Después, el robot transmitió la señal de una piedra labrada. Retomó su camino y volvió a subir; finalmente, tras librar una serie de piedras, cayó sobre un gran fragmento.

Según Guerrera Calva, el tamaño del túnel aumenta de manera paulatina, hasta llegar a un punto en el que cabe una persona de pie.

El pequeño robot será desarmado para detectar si sufrió algún desperfecto durante el recorrido por el pasaje subterráneo en la Ciudad de los Dioses.

La colaboración con el INAH se concretó de manera fortuita. “En junio egresé de la carrera y ya tenía un proyecto de investigación para titularme, pero de repente decidí enfocar el prototipo a zonas arqueológicas de difícil acceso.

“Cierto día caminaba por el Centro Histórico y observé una leyenda del INAH; entré al inmueble y tras insistir me atendió Salvador Guilliem, coordinador Nacional de Arqueología.

Creo que llegué en el momento justo, porque en esos días estaba en boga lo del proyecto arqueológico en Teotihuacán.

Ese mismo día se concretó la oportunidad que le otorgó el INAH a Guerra Calva, tras las preguntas que le formuló Guilliem sobre la funcionalidad del robot. Después de escuchar la descripción del proyecto del joven, el funcionario describió las necesidades y las condiciones del terreno en las cuales debería trabajar algún prototipo móvil.

Enseguida, Guerra Calva fue enviado a Teotihuacán para dialogar con el líder del proyecto, Sergio Gómez, y así comenzó la colaboración del inventor con el INAH.

El robot fue presentado a las autoridades del instituto durante la conmemoración de los 100 años de la zona arqueológica, el pasado 23 de septiembre, recordó Guerra Calva, quien prefirió operar a Tlaloque I por control remoto, debido a que en el túnel podría perderse la señal o incluso el prototipo.

La polémica generada por el costo de construcción de Tlaloque I, así como por el material utilizado no inquieta a Guerra Calva, porque “una de las prioridades de cualquier proyecto es bajar los costos de producción y a la vez construir algo funcional.

En el caso de Teotihuacán, las expectativas se cumplieron en cuanto a la funcionalidad del robot en las condiciones del túnel.

Guerra Calva planteará otros proyectos al INAH para este año, y fue contratado por la ESIME, del IPN.

Tlaloque I


Teotihuacanos crearon al 'loberro'

Notimex_El Universal : : 16 de diciembre 2010

A partir de estudios de arquezoología aplicados a esqueletos de cánidos hallados en entierros de la Pirámide de la Luna y el Templo de Quetzalcóatl, en Teotihuacán, especialistas determinaron que esta antigua cultura practicó la hibridación del lobo y el perro.

El objetivo era criar loberros, un animal que se usaba en rituales y estaba asociado con la milicia teotihuacana.

"Lobos y perros comparten 99.8%de información genética, de ahí que la cruza de ambos animales practicada por los teotihuacanos pudo ser factible, y dio como resultado al loberro, un ejemplar que portaba la sangre divina del cánido silvestre, pero en un cuerpo manejable", precisó.

Así lo dio a conocer el arqueozoólogo Raúl Valadez Azúa, del equipo de especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) que analiza las osamentas de animales hallados en el Entierro 6 de la Pirámide de la Luna.

Ese Entierro fue descubierto en noviembre de 2004 por investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y Aichi Prefectural University, de Japón, como parte del Proyecto Arqueológico Pirámide de la Luna.

Casi a punto de concluir los análisis de arqueozoología -llevados a cabo por el Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM-, el especialista detalló que a partir de la identificación de especies de restos de fauna hallada en la Pirámide de la Luna, se ha determinado la presencia del loberro en las ofrendas.

En ello influyeron también los estudios hechos en años previos a otros huesos de animales descubiertos en entierros del Templo de Quetzalcóatl, agregó.

"Se ha identificado como un animal creado por el hombre, que nos muestra tanto el manejo avanzado del uso de la fauna, como el conocimiento que tenían los teotihuacanos de la biología de las especies", acotó.

El especialista indicó que en este estudio, que además del análisis de los restos óseos, también incluye el análisis iconográfico de las representaciones de animales en la pintura mural y cerámica teotihuacana.

Subrayó que se ha ampliado el conocimiento del uso de la fauna en la cultura teotihuacana, que de acuerdo con las investigaciones hechas suman alrededor de 120 las especies animales identificadas, que fueron usadas con distintos fines.

"No sólo se limitaba al aprovechamiento de la carne, la piel o el hueso, sino que tenían un amplio conocimiento sobre la biología de los animales, lo cual se veía reflejado en la manipulación de los organismos, en prácticas, como la cautividad o quizá incluso su domesticación", opinó.

Entierros de élite

Valadez Azúa abundó que entre 1988 y 1989, como parte del Proyecto Arqueológico Templo de Quetzalcóatl, se descubrieron una serie de entierros, entre los cuales destacó el número 4, que estaba constituido por 18 individuos atados de pies y manos, que portaban indumentaria propia de guerreros de élite.

"Uno de los personajes portaba como parte de su indumentaria nueve maxilares que fueron hechos por los teotihuacanos, a partir de fragmentos de paladares y piezas dentales de varios ejemplares, que en un principio se creyó eran perros", destacó.

"A partir de medidas dentales y del paladar, así como de la forma dental, se identificó que ocho de los maxilares correspondían a híbridos de perro y lobo o loberros, tres a perros, dos a híbridos de coyote y loberro, y uno a la mezcla de coyote y perro", expuso.

El experto explicó que esa identificación, junto con el análisis de diversas pinturas murales de la Zona Arqueológica de Teotihuacán, llevó al equipo de investigadores a replantear el papel que jugaba el lobo en la cultura teotihuacana, como símbolo de la milicia.

Durante muchos años, cualquier representación teotihuacana que tuviera forma de cánido se interpretaba como coyote.

Es así que los artículos sobre la iconografía de esta cultura, realizados entre 1960 y 2000, la interpretación de una forma de cánido se asociaba con el coyote, observó.

"Ahora tenemos la información arqueozoológica que demuestra que, por cada osamenta de coyote que se descubre hay 20 lobos, lo que está llevando a repensar la interpretación de representaciones iconográficas de cánidos", aseguro.

Perro-Lobo


domingo, 12 de diciembre de 2010

Localizan piezas de juego de pelota de mil 500 años en México

Publimetro :: 09 diciembre 2010

Arqueólogos localizaron en Chiapas, sur de México, piezas faltantes de un juego de pelota que datan de mil 500 años.

Un comunicado del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) dijo que la cancha ritual podría ser la descrita en el libro sagrado de los mayas el "Popol Vuh" .

El arqueólogo Juan Yadeun Angulo, responsable del Proyecto Arqueológico Toniná, dijo que el hallazgo de un par de cabezas de serpiente permitió reforzar una serie de datos que se habían manejado como hipótesis sobre la forma que tuvo esa cancha ritual.

"Con este descubrimiento, el Juego de Pelota de Toniná, de 70 metros de longitud, se convierte en el único ejemplo en México de cómo eran estos espacios rituales en el periodo Clásico (200 - 900 d.C.), cuyos tableros de marcaje consistían en monumentos de animales" , explicó.

El descubrimiento de ese par de figuras se suma a otras cuatro similares, localizadas en distintos momentos a partir de 1992, todas ellas en el Palacio del Inframundo, en la Acrópolis del sitio maya. Ambos monumentos, de piedra caliza y de 80 centímetros de largo, presentan además un estilo de influencia teotihuacana, explicó el INAH.

Toniná

Toniná


Los pueblos originarios tuvieron escritura logosilábica y poseían libros: León-Portilla

Andrea Becerril y Víctor Ballinas :: La Jornada :: 9 de diciembre de 2010

La Comisión Especial Encargada de los Festejos del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución presentó ayer la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos traducida al maya, mixteco, zapoteco y tzotzil.

El historiador Miguel LeónPortilla, consejero de esa comisión senatorial, expuso que contar con la Constitución Política en su propia lengua es fundamental para los pueblos indígenas, ya que se trata del documento básico que rige nuestra vida.

Hizo notar que no se trata de un regalo, ya que todos los mexicanos tienen derecho a conocer la ley suprema, en cuyas páginas se declara que las lenguas deben tener vigencia en la nación.

Explicó que para quienes duden de que los indígenas quieran leer la Constitución, hay que recordarles que los pueblos originarios tuvieron una escritura logosilábica completa y tenían libros.

Por su parte, Patricia Galeana, secretaria técnica de esa comisión, dijo que con esa traducción de la Carta Magna a cuatro de las principales lenguas autóctonas se atiende una deuda histórica con los indígenas y se contribuye a la preservación de la riqueza pluriétnica del país.

A su vez, el senador del PRI Heladio Ramírez recalcó que ni los gobiernos, ni las políticas públicas han sido capaces de encontrar las respuestas de justicia que reclaman los pueblos originarios.

A 200 años del inicio de la Independendencia y a cien del comienzo de la Revolución es evidente el analfabetismo, desigualdad, pobreza, bajos niveles de vida y la destrucción de los pueblos y cultura indígenas.

Quienes nacimos en el seno de esas naciones indias sabemos que para los nuestros olvidar la lengua nativa es morirse en parte, y que para México es ir perdiendo la parte viva de su cultura y es ir diluyendo su propia identidad, recalcó Ramírez.

Forjadores de la grandeza nacional

En su turno, el presidente del órgano senatorial, Melquiades Morales, señaló que la publicación de la Constitución en maya, mixteco, zapoteco y tzotzil es una manera de reconocer a los pueblos forjadores de la grandeza mexicana.

El también senador del PRI Renán Cleominio Zorera recalcó a su vez que se trata de una obra de la mayor trascendencia para la identidad multiétnica y la fortaleza cultural.

En la ceremonia participaron también Javier Catellanos, José Vázquez López y Lorenzo Hernández, quienes tradujeron la Constitución.

Precisaron que en México existen 11 familias lingüísticas que comprenden 68 lenguas indígenas y 364 variantes.

Catorce millones de mexicanos hablan lenguas originarias. Un millón 376 mil, el náhuatl; 750 mil, el maya; 410 mil 906, el zapoteco; 423 mil 216, el mixteco, y 329 mil 927 la lengua tzotzil.

La Comisión Especial Encargada de los Festejos del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución concluye hoy sus labores, con una ceremonia en la que se hará un balance de la obra editorial y las tareas que llevó a cabo ese órgano senatorial.

Constitución

Hallazgo arqueológico en el Nevado de Toluca

Lilián Anaya :: El Universal :: 07 de diciembre 2010

Diversos objetos prehispánicos, principalmente restos de cerámica y cuentas de piedra verde, con una antigüedad de mil 300 años, fueron hallados en el cráter del Nevado de Toluca, por un equipo de investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), que ascendieron hace unos días al volcán.

Los materiales encontrados, que datan de los periodos Clásico Tardío (650 y 900 d.C.) y Posclásico Temprano (900-1200 d.C.), representan los objetos de culto más antiguos encontrados hasta el momento en este espacio de alta montaña, que en el pasado fue usado como un centro ceremonial.

Luego de una fructífera temporada de exploración en 2007, que derivó en un par de años ocupados en el análisis de los materiales prehispánicos encontrados ese año, una treintena de especialistas desarrollaron recientemente una segunda temporada de investigación en ese lugar, a cargo del arqueólogo Roberto Junco.

El especialista explicó que para esta ocasión se preparó una temporada integral que abarcó tres ámbitos: excavación, recorrido de superficie y sondeo subacuático en las lagunas del Sol y de la Luna, ubicadas en la cima del volcán, también conocido como Xinantécatl, a 4 mil 300 metros sobre el nivel del mar.

Roberto Junco, de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del INAH, detalló que durante las tres semanas que duró la exploración se llevaron a cabo tanto inmersiones en ambas lagunas, así como recorridos de superficie en la zona límite del bosque (a tres mil metros sobre el nivel del mar) y excavaciones en uno de los bordes del cráter.

Entre los resultados más importantes de estos trabajos, destaca el hallazgo en superficie de restos de figurillas cerámica y cuentas de piedra verde, con una antigüedad de alrededor de mil 300 años.

"En 2007 localizamos principalmente materiales del Posclásico Tardío (1200-1521 d.C.), en particular en las profundidades de la Laguna de la Luna", señaló Junco.

"Por el contrario, ahora en 2010 —considerando que hemos cubierto otros frentes de exploración—, hemos podido ir más atrás en lo que respecta a la temporalidad", señaló.

Asímismo, el especialista responsable en dirigir esta segunda fase del Proyecto de Arqueología Subacuática en el Nevado de Toluca, destacó además que con estos nuevos hallazgos se están identificando otros grupos, no sólo mexicas, que usaron este sitio como un espacio ceremonial.

"Se están identificando varios grupos que ascendían el Xinántecatl con fines de culto, lo que se infiere a partir de las características de la cerámica, tenemos tepalcates burdos de tradición otomí y también de origen matlaltzinca", precisó Junco.

En la más reciente etapa del proyecto de la SAS, colaboraron otra vez expertos que participaron en la temporada de 2007, entre ellos, el arqueólogo de alta montaña de la National Geographic Society, Johan Reinhard; además de los arqueólogos Víctor Arribalzaga, del INAH, y Arturo Montero, de la Universidad Iberoamericana.

Arribalzaga, con el apoyo de alumnos de la carrera de Arqueología, de la Universidad Autónoma del Estado de México, en esta ocasión encabezó una excavación en la orilla norte de la Laguna de la Luna.

Mientras tanto, Arturo Montero dirigió un grupo de estudiantes de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, para explorar un par de sitios, en la zona limítrofe del bosque y en uno de los bordes del cráter conocido como El Mirador.

"Preparamos una temporada integral que abarcaba estos tres ámbitos: excavación, recorrido de superficie y sondeo subacuático, con la intención de entender la montaña como un todo considerando la importancia que tiene para múltiples pueblos del Valle de Toluca hasta el día de hoy", comentó.

"Por ejemplo, incluimos además estudios de arqueología del paisaje por parte de la arqueóloga Silvina Vigliani", adujo.

"Como resultado de las excavaciones, y con la colaboración de los colegas Víctor Arribalzaga y Arturo Montero, se ha enriquecido la colección del Nevado de Toluca, de tal manera que ahora también tenemos turquesa en grandes cantidades, cuentas de piedra verde, pizarra y otros materiales que nos hablan de esta importancia ritual que tuvo el Nevado de Toluca en la época prehispánica y colonial temprano", señaló Junco.

De igual manera, en esta segunda exploración, un grupo del equipo de buceo de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México, contribuyó a localizar algunos elementos en las aguas de la Laguna de Sol, entre ellos la carátula de un reloj de bolsillo, objeto que estaría vinculado a leyendas sobre el lugar.

De acuerdo con Junco, "el objetivo de los sondeos en la Laguna del Sol era verificar si estas leyendas en torno a un tesoro que depositaron aquí los republicanos españoles es cierta o no. Ya otros buzos habían detectado trozos de relojes, relicarios, etcétera", expresó.

"Nosotros tuvimos la fortuna de ubicar una carátula de reloj, al parecer de las primeras décadas del siglo XX", comentó.

"Algunas narraciones refieren que aquí se repartió un tesoro que republicanos españoles trajeron a México a bordo del barco 'Elvita', que arribó en el puerto de Tampico", recordó,

Añadió que se trata de piezas que salieron del Monte de Piedad de Madrid y otra leyenda cuenta que ladrones del Valle de Toluca se distribuyeron un botín allí mismo.

Las averiguaciones en distintos archivos —alrededor de esta línea de investigación— estarán a cargo de la arqueóloga Flor Trejo, de la SAS. En tanto, la carátula de reloj será restaurada por la experta María Luisa Mainou Cervantes, de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del INAH.

Finalmente, en lo que respecta a los sondeos en la Laguna de la Luna, se encontraron materiales similares a los localizados en la temporada de 2007, entre ellos copal y cetros Tláloc (objetos de madera con forma de serpiente), que por cuestiones de conservación no fueron extraídos.

Toluca

Descubren otro entierro prehispánico en Chiapa de Corzo


Boletín INAH :: 01 de Diciembre de 2010

Tras descubrir una tumba de elite de dos mil 700 años, probablemente la más antigua de Mesoamérica, el equipo de especialistas del Proyecto Arqueológico Chiapa de Corzo, sitio ubicado en ese municipio chiapaneco, descubrió otro entierro múltiple que se ha calculado corresponde al año 500 a.C., y el cual fue acompañado de una rica ofrenda entre cuyos objetos destaca un collar con un pendiente de estilo olmeca.

También localizado en el Montículo 11 de la Zona Arqueológica de Chiapa de Corzo, en Chiapas, en este segundo descubrimiento se encontraron los restos óseos de dos individuos adultos del sexo masculino, localizados en el interior de una de las esquinas del área de excavación de dicha loma.

Debido a su difícil ubicación y al mal estado de conservación de los huesos, el enterramiento se exploró parcialmente, en una porción de un metro por lado y 50 centímetros de profundidad del montículo.

En el Proyecto Arqueológico Chiapa de Corzo, convergen los esfuerzos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), de la Universidad Brigham Young (BYU), Utah, Estados Unidos; y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a través del Centro de Estudios Mayas del Instituto de Investigaciones Filológicas.

La dirección del proyecto —que derivó en mayo pasado en el hallazgo de una cámara funeraria con las osamentas de cuatro individuos, y que se ha considerado la tumba de elite más antigua de Mesoamérica—, está a cargo de los arqueólogos Bruce R. Bachand, de la BYU; y Emiliano Gallaga, del INAH. Así mismo, cuenta con la participación de la arqueóloga Lynneth Lowe, del Centro de Estudios Mayas de la UNAM.

Lowe, quien estuvo encargada directamente de las excavaciones en la cima del Montículo 11, dio a conocer que este segundo hallazgo se registró hace unos meses, al finalizar la última temporada de campo en este sitio prehispánico de filiación mixe-zoqueana.

“Exploramos la orilla este de la tumba, la cual estuvo techada con morillos y tablones de madera que se vencieron por el peso de la tierra. Esto ocasionó que las osamentas quedaran muy fragmentadas y sólo se rescataron huesos craneales y vértebras de estos personajes, que fueron depositados hacia el año 500 a.C., quizá como acompañantes de un personaje de mayor rango.

“Es un enterramiento muy rico. En la parte explorada se encontraron ofrendas que simbólicamente guardan relación con el inframundo, compuestas de cinco vasijas, conchas, caracoles, restos de animales, entre ellos fragmentos del cráneo de un cocodrilo, un atavío brocado con decenas de colmillos de cánidos y el caparazón de una tortuga, un collar pequeño de cuentas de jade y partes de dos máscaras de hueso”.

Los arqueólogos Bruce Bachand y Lynneth Lowe, detallaron que entre las ofrendas que estaban cubiertas por una densa arcilla negra, se descubrieron dos pendientes grabados que formaron parte de collares, uno de de los cuales destaca porque presenta el perfil de un personaje de rasgos olmecas.

Realizado con el caparazón de una tortuga, este colgante es único porque hasta el momento no hay otra pieza similar. Se conocen fragmentos de otros sitios de la región, pero no completos.

El otro pendiente, elaborado en un mineral de hierro, se encontró parcialmente roto y tiene la representación de la silueta de un venado.

Las características generales del entierro múltiple y su ofrenda —señalaron los expertos—, confirman el uso temprano del Montículo 11 de Chiapa de Corzo como espacio funerario destinado a personas de alto rango; además de la conexión que este asentamiento mantuvo con el área nuclear olmeca en la Costa del Golfo, en particular con La Venta.

“El Montículo 11 fue una pirámide que debió tener entre 6 y 7 metros de altura en aquel momento, y representó la construcción principal del sitio en sus primeros periodos, pues allí eran enterrados los dignatarios. Pero en épocas más tardías, alrededor del año 100 d.C., las inhumaciones de este tipo se comenzaron a realizar en edificios más pequeños”, coincidieron en señalar los arqueólogos.

Actualmente los trabajos del Proyecto Arqueológico Chiapa de Corzo están enfocados en el registro de todos los materiales (restos óseos de animales, moluscos, perlas, y ornamentos elaboradas en jade, ámbar, pirita y obsidiana, entre otros) encontrados en la temporada de exploraciones, a fin de definir su procedencia. Todos ellos se encuentran resguardados en las bodegas del Centro INAH-Chiapas.

La suma de todas las piezas halladas en las ofrendas, “parece indicar que Chiapa de Corzo tuvo relaciones con el área del Golfo de México, de la Costa del Pacífico, la cuenca del Valle del Río Motagua de Guatemala, y los Valles Centrales de Oaxaca”.

Como parte de la continuidad de esta investigación, se habrán de desarrollar estudios de radiocarbono y ADN programados, para establecer con mayor certeza la temporalidad y posibles relaciones entre los dos entierros de elite encontrados hasta ahora en el Montículo 11 del sitio arqueológico.

En lo que respecta a los análisis aplicados a los restos óseos de los cuatro individuos encontrados en mayo pasado, a cargo del antropólogo físico Andrés del Ángel, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, el informe preliminar confirma el sexo y las edades.

Así mismo, el estudio aún en proceso, también contempla el análisis de los dientes, toda vez que dos de los individuos presentan incrustaciones dentarias de jade o concha, y representan los ejemplos más tempranos de esta práctica en la región.

Por último, cabe citar que el Proyecto Arqueológico Chiapa de Corzo cuenta además con el apoyo de la National Geographic Society, la Fundación Arqueológica del Nuevo Mundo de la BYU, el Programa Fulbright – García Robles, y donadores privados.

Corzo

Exculpan a Colón de contagio de sífilis en Europa

EFE :: El Universal :: 25 octubre 2010 ::

Unos esqueletos descubiertos en Inglaterra muestran que la sífilis existía en Europa desde antes del viaje de Colón al Nuevo Mundo, e indica que los conquistadores no importaron la enfermedad.

Una teoría muy extendida hasta ahora entre los expertos en enfermedades tropicales era que las epidemias de sífilis que estallaron en el último decenio del siglo XV, es decir poco después del primer viaje de Colón a América (1492), se debieron al contagio de los hombres que le acompañaron en aquella aventura.

Sin embargo, la mayor excavación de esqueletos llevada a cabo hasta ahora en Gran Bretaña y el posterior examen por los expertos parece indicar que la enfermedad era conocida en este país dos siglos antes del viaje colombino, según informó este lunes el diario The Times.

Las muestras estudiadas incluyen el cráneo de un niño de sexo no determinado que heredó de la madre esa enfermedad venérea, mal que produjo tales lesiones en su cuero cabelludo que dejó marcas profundas en la parte izquierda de la frente.

Brian Connell, osteólogo del Museo de Londres que ha estudiado los esqueletos con ayuda del radiocarbono 14, dijo no tener duda alguna de que datan de antes del viaje de Colón.

"Estamos seguros de que Cristóbal Colón no tuvo nada que ver con la aparición de la sífilis en Europa", afirma Connell, que confía totalmente en la datación de esos restos humanos.

Según Connell, anteriores descubrimientos en Europa de huesos con huellas aparentemente sifilíticas no habían permitido llegar a tan firme conclusión.

"O el análisis efectuado con ayuda del radiocarbono no era lo suficientemente preciso o el diagnóstico (de sífilis) no estaba tan claro. Pero este descubrimiento pone fin a la teoría de que Colón fue quien importó la sífilis", afirma tajante el investigador.

Los siete esqueletos sifilíticos proceden de un hospital en las afueras de Londres, el St Mary Spital: dos de los cuerpos fueron sepultados allí entre 1200 y 1250 y los cinco restantes, entre 1250 y 1400.

Todos están no sólo mejor conservados que los analizados anteriormente sino que junto a ellos se han descubierto otros esqueletos y objetos, entre ellos monedas, que han permitido a los científicos corroborar los resultados de la datación con radiocarbono.

Los huesos indican que las víctimas, que eran probablemente pacientes de ese hospital, sufrieron enormes dolores.

El niño cuyo cráneo se ha podido reconstruir estaba seguramente ciego, calvo y sufría horribles dolores por culpa de su irregular dentadura.

Sus dientes forman un ángulo de 45 grados con respecto a la mandíbula, desfiguración facial que debió de ser muy dolorosa para el pequeño, que tenía unos 10 años cuando falleció.

"El cráneo, que debería ser liso, parece en cambio un paisaje lunar. Los síntomas (de la sífilis) son evidentes", explica el experto.

Según Don Walker, otro osteólogo del Museo de Londres, las huellas que aparecen en los huesos indican que las víctimas sufrían de la forma venérea de la enfermedad, distinta de otras variantes que no se transmiten sexualmente como la treponematosis endémica o el llamado mal de Pinto o frambesia.

Según Connell, el hecho de que la primera epidemia bien documentada se produjese tras la vuelta de Colón de su primer viaje fue seguramente una pura coincidencia.

"La gente buscaba a alguien a quien echarle la culpa. Los ingleses la llamaron viruela francesa y los holandeses, viruela española. Cada cual culpaba al otro", dijo el osteólogo.


Colón

jueves, 25 de noviembre de 2010

La Máscara funeraria de Malinaltepec es auténtica: Sofía Martínez del Campo



Ángel Vargas :: La Jornada :: 14 noviembre 2010

Una de las más añejas controversias dentro de la arqueología mexicana del siglo XX, la de la autenticidad de la Máscara funeraria de Malinaltepec, quedó despejada por fin gracias a una investigación multidisciplinaria en la que se demuestra que se trata de una pieza prehispánica sin intervención ni alteración moderna alguna.

Ciencias como química, mineralogía, petrografía, biología, arqueología y antropología avalan tal hecho, como queda de manifiesto en el libro La máscara de Malinaltepec, integrado por los resultados de esos estudios, de cuya coordinación se encargó la restauradora Sofía Martínez del Campo.

Editado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el volumen fue presentado la noche del jueves en el Museo Nacional de Antropología por la directora de ese recinto, Diana Magaloni, y el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma.

En entrevista posterior, Sofía Martínez del Campo recuerda cómo dicho objeto ritual hallado en Malinaltepec, Guerrero, suscitó suspicacias y polémicas desde que fue exhibido por vez primera, en 1921.

En particular, menciona la especialista, el conflicto se centró a nivel de instituciones, ya que el Museo Nacional y la Dirección de Antropología lo tomaron como víctima para sus propias rencillas.

Explicación detallada

El origen de la controversia, según explica, se debe a que es un objeto manufacturado en dos épocas distintas, al tratarse de una máscara con un rostro esculpido en piedra, con rasgos y estilo característicos de la escultura teotihuacana del periodo clásico (entre 200 dc y 900 dc), sobre la cual resalta un hermoso decorado con mosaico de amazonita, turquesa y concha realizado en una segunda época, tardía, el postclásico (entre los siglos VIII y X y hasta la llegada de los españoles, en el siglo XVI), en lo que es el actual estado de Guerrero.

El hecho de que estas dos temporalidades estén presentes en un mismo objeto generó en algunos investigadores la duda de que el mosaico fuera original; nunca se dudó de la máscara estilo teotihuacano, pero sí del mosaico.

Todas aquellas suspicacias sobre una posible falsificación han quedado atrás con las nuevas investigaciones, sostiene la restauradora, ya que “ahora se ha comprobado que los materiales que se utilizaron para las técnicas de manufactura, por ejemplo, para el desgastado y pulido de superficies, son los utilizados por los mesoamericanos para el trabajo de la piedra y de la concha.

Se ha comprobado que el adhesivo con el que el mosaico está pegado a la piedra es copal, y que los objetos dentro del mismo mosaico son reutilizados: se usaron las teselas de amazonita que formaron parte de un pendiente con anterioridad y objetos de concha que posiblemente también fueron pendientes, y desde luego la máscara de estilo teotihuacano, reutilizada.

El objeto funerario tenía las cualidades de la diosa de las aguas, de la fertilidad y permitía a quien la portaba cumplir el cicilo nacimiento-muerte-renacimiento, explicó la restauradora Sofía Martínez del CampoFoto tomadas del libro La Máscara de Malinaltepec

De acuerdo con Sofía Martínez del Campo, el mosaico de la máscara pudo haber sido manufacturado por mixtecas o por algún barrio de esta cultura ubicado en Malinaltepec, Guerrero: Todos los símbolos empleados son un lenguaje compartido entre las culturas mesoamericanas, sin importar si eran del centro, de occidente o de la zona maya.

Sobre el papel de la máscara en el mundo mesoamericano, la especialista explica que consistía en otorgarle a la persona que la portaba la identidad del ser que está representado en ella.

A quienes las utilizaban se les conoce como personificadores, porque representaban a alguien más, a una deidad, por ejemplo. Las máscaras variaban en su simbolismo de acuerdo la ceremonia que se realizaba, abunda.

“Esto durante la vida de los personajes. Ahora, en la muerte, sobre todo en el área maya, el personaje enterrado recibe con la máscara las cualidades del dios del maíz; es decir, se transforma en esa deidad para descender al inframundo y después ascender al plano divino ya como un dios, como un ancestro.

La Máscara de Malinaltepec cumple la misma función. Es un objeto funerario con las cualidades de Chalchiuhtlicue, la diosa de las aguas, de la fertilidad, y le va a permitir al personaje inhumado presentarse con ese rostro para cumplir este ciclo de nacimiento-muerte-renacimiento, que es uno de los ejes centrales de la cosmogonía mesoamericana, detalló.

Solís, el impulsor

Tanto el proyecto de investigación como el libro en torno de esta singular máscara se deben al fallecido arqueólogo Felipe Solís, quien en su condición de director del Museo Nacional de Antropología y encargado de planear la exposición Teotihuacan: ciudad de los dioses, impulsó en 2008 la realización de un estudio detallado de aquel vestigio prehispánico, con el fin de despejar cualquier duda

Ahora, la Máscara de Malinaltepec es una de las joyas más apreciadas de dicha muestra, la cual, por cierto, fue inaugurada el lunes pasado en Roma, Italia, y se espera su regreso a México el año próximo, para ser reincorporada a la sala teotihuacana del Museo Nacional de Antropología.


Malinaltepec


Hallan en Zacatecas figura de jugador de pelota

12 noviembre 2010 :: Notimex - El Universal

Una escultura prehispánica de tamaño natural que representa a un jugador de pelota decapitado, fue descubierta por arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) , en la Zona Arqueológica de El Teúl, en el sur de Zacatecas.

El hallazgo se registró durante los trabajos de investigación que se llevan a cabo para la apertura al público en 2012 de este antiguo centro ceremonial, el cual se caracteriza por ser de los pocos en Mesoamérica, con una ocupación continua de al menos 18 siglos.

A través de un comunicado, el INAH explicó que se trata de una talla en cantera que data de 900-1100 d.C., y la evidencia indica que fue hecha intencionalmente de esta forma (degollada) , tal vez para colocar en su parte superior la cabeza de combatientes sacrificados en el ritual del juego de pelota.

La escultura cilíndrica de 1.97 metros de altura, 52 centímetros de diámetro y un peso aproximado de una tonelada, fue ubicada precisamente al sur del lateral oriente de la cancha de Juego de Pelota.

Abundaron que en días subsecuentes al hallazgo, también se encontraron fragmentos de otra escultura semejante en el otro extremo del lateral, por lo que no descartan encontrar un par más con las mismas características en el lado poniente, que falta explorar.

Señalaron que este reciente descubrimiento se suma a la gran diversidad de materiales arrojados por las excavaciones como: cuentas de concha y piedra verde procedentes de tumbas de tiro, además de orejeras con motivos teotihuacanos y cerámica policroma estilo códice, entre otros.

El arqueólogo Peter Jiménez Betts, co-responsable del Proyecto Arqueológico Cerro del Teúl, con su colega Laura Solar, comentó que esta riqueza de objetos es resultado de la ocupación continua que esta elevación tuvo por lo menos durante mil 800 años, en contraste con grandes urbes como Teotihuacan y Monte Albán.

En ese sentido, el Cerro del Teúl -símbolo del poblado zacatecano de Teúl de González Ortega, limítrofe con Jalisco- es uno de los pocos sitios en América con una ocupación ininterrumpida de 200 a.C. a 1531 d.C.

Por su secuencia temporal sólo puede ser comparado con pocas ciudades, entre ellas, Cholula, en Puebla; es probable que sea el único con una duración semejante en el Occidente y Norte de lo que fue Mesoamérica, abundó.

Ambos arqueólogos coinciden en que el sitio fue el centro ceremonial por excelencia de los caxcanes, uno de los grupos más aguerridos contra los conquistadores españoles y a quienes estuvieron a punto de derrotar en la famosa Guerra del Mixtón.

Recordaron que la ocupación caxcana del Cerro del Teúl duró menos de dos siglos (1350/1400 a 1531 d.C.) . La destrucción del área ceremonial, de esta etapa en particular, ocurrió cuando los caxcanes reincidieron en usarlo como lugar de culto.

Los tlaxcaltecas, aliados de los españoles, fueron los encargados de ejecutar la quema del sitio, motivo por el que son escasos los vestigios de este último periodo del asentamiento.

En el panorama de lo que hoy es el estado de Zacatecas, Teúl fue ocupado por lo menos seis siglos antes que los centros ceremoniales de La Quemada y Alta Vista, y compartió historia con éstos durante el Clásico Medio y el Epiclásico, del 400 al 1000 d.C., para luego ser ocupado otros 500 años después del abandono de los mismos.

Peter Jiménez -especialista adscrito al Centro INAH-Zacatecas- agregó, que la importancia del Cerro del Teúl para la arqueología, "es que su estudio podrá responder preguntas básicas sobre cómo fue el modo de vida mesoamericano, aquel que llegaría a La Quemada y a Alta Vista. Aquí están las respuestas de esta paulatina colonización".

Lo significativo de El Teúl, abundó, quedó registrado en documentos como el Plano del Obispado de Compostela del siglo XVI, y en la obra del ingeniero geodésico Carl de Berghes, quien realizó un plano muy exacto del asentamiento a mediados del siglo XIX, a solicitud del entonces gobernador Francisco García Salinas.

En la actualidad y como parte del Proyecto Arqueológico Cerro del Teúl, dijo, se lleva a cabo el levantamiento topográfico del sitio por medio de la tecnología denominada Estación Total, un aparato electro-óptico que permite generar un modelo tridimensional que permitirá ubicar de forma precisa, tanto las excavaciones como los elementos arquitectónicos y escultóricos, entre otros.

Este registro es el que ha permitido avanzar en la comprensión de la cronología del lugar, de ahí que los trabajos de excavación han sido muy sistemáticos concentrándose hasta el momento en espacios del Conjunto Oriente como son: la cancha del Juego de Pelota, la Plaza de los Dos Montículos y el Patio Hundido.

Mano a mano con los profesionales del INAH, se ha sumado un grupo de oriundos de Teúl de González Ortega, por medio del Programa de Empleo Temporal (PET) , en las labores de limpieza, restauración y registro de piezas, hasta de excavación y supervisión de las tomas de la Estación Total.

Al respecto, el INAH mencionó que en la segunda temporada del PET fueron empleadas 42 personas y para 2011, de marzo a octubre, es posible que este número se duplique.

Luego de un trabajo conjunto de los gobiernos estatal y federal, a través del INAH, el Cerro del Teúl abrirá al público en 2012 para contribuir no sólo al conocimiento de la historia prehispánica de Zacatecas, sino también para conformar rutas en ese estado que permitan descentralizar la oferta turística, toda vez que el sitio arqueológico está cerca de Zapopan, Jalisco.

Teúl